Educación "móvil":
Una alternativa para los niños y niñas seminómadas de Etiopía.


Un niño de Gashamo escribe sobre la pizarra de su aula "móvil".

Haibe es un niño etiope de 10 años. Vive en la región de Somali, que se encuentra en el sureste de su país. Desde que él recuerda, su vida y la de su familia siguen un ritmo definido por las lluvias.

En las épocas de lluvias (una vez en la primavera y otra en el otoño), la familia de Haibe vive en una zona rural llamada Gashamo. Pero en las épocas secas - de julio a septiembre, más o menos, y de diciembre a febrero - se agota el agua y el pasto. Y como la familia de Haibe vive de su ganado, en estas épocas tiene que desplazarse en la búsqueda de lugares más fértiles.

Hay una escuela cerca de Gashamo, donde Haibe empezó a asistir cuando tenía 6 años. En ese primer año, su familia pasó siete meses en zonas alejadas de Gashamo, y Haibe perdió más de la mitad del año escolar. El año siguiente, volvió a empezar en la misma clase. Pero con las sequías de los últimos años, le ha resultado complicado seguir con sus estudios. Desde hace un par de años, Haibe ha dejado definitivamente la escuela.

En Somali, región poblada en su mayoría por comunidades seminómadas, el caso de Haibe no es único. Con los desplazamientos bianuales de las familias, y el papel activo de los niños y niñas en el cuidado del ganado y en tareas domésticas, para la mayoría de los niños y niñas es imposible asistir a la escuela con la continuidad exigida por el sistema de educación formal. Cuando sumamos a esto la falta de recursos y de inversión en educación en la zona, conseguimos una situación en la que la tasa de alfabetización en toda Somali es del 21%; en zonas como la de Haibe, la tasa es tan sólo del 7%.

¿Qué es la solución, entonces, para niños como Haibe? Una respuesta prometedora se encuentra en la estrategia de Educación Básica Alternativa (ABE, por su nombre en inglés) que se ha empezado a introducir con éxito en otras zonas de Etiopía y en países vecinos.

El programa ABE responde a la necesidad urgente de desarrollar un sistema de educación mejor adaptado a las necesidades y la forma de vida de las comunidades pastorales. Proporciona flexibilidad en el horario, permitiendo a los niños y niñas a compaginar sus responsabilidades domésticas con sus estudios, y respeta también las épocas secas en las que se producen el mayor desplazamiento. Además, un factor clave en la ABE es el hecho de que los profesores son de la misma comunidad, y por lo tanto no sólo entienden sus necesidades y forma de vida, sino también pueden desplazarse con la comunidad cuando hace falta. Los programas ABE, de una duración media de 3 años, equivalen y son convalidados por los 4 años formales del primer ciclo de primaria.

El año pasado, RESCATE lanzó junto con su socio local Hope for the Horn un proyecto que pretende introducir el sistema de "educación móvil" posibilitado por el programa ABE en 35 comunidades de Somali. Bajo este proyecto financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), hasta la fecha se ha capacitado a dos educadores en cada comunidad, se han elaborado manuales y materiales didácticos, y en noviembre se lanzaron las primeras clases. En total, se prevé crear acceso a la educación primaria para 14.000 personas de la zona.

Libros de texto actualizados, alfombras, lámparas, material escolar básico, pizarras y dos profesores es todo lo que se necesita para que una comunidad como la de Haibe pueda desarrollar sus clases a lo largo de todo el curso escolar: ya sea en habitaciones puestas a disposición del proyecto, en aulas temporales hechas con matorrales o en la sombra de una acacia, como en el caso de Haibe. En esta simplicidad radica la eficacia de la educación móvil no formal.


Aulas móviles en los distritos de Gashamo (las primeras dos fotos) y Harshin (abajo).

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