| Hay
una escuela cerca de Gashamo, donde Haibe empezó a asistir
cuando tenía 6 años. En ese primer año, su familia
pasó siete meses en zonas alejadas de Gashamo, y Haibe perdió
más de la mitad del año escolar. El año siguiente,
volvió a empezar en la misma clase. Pero con las sequías
de los últimos años, le ha resultado complicado seguir
con sus estudios. Desde hace un par de años, Haibe ha dejado
definitivamente la escuela.
En
Somali, región poblada en su mayoría por comunidades
seminómadas, el caso de Haibe no es único. Con los
desplazamientos bianuales de las familias, y el papel activo de
los niños y niñas en el cuidado del ganado y en tareas
domésticas, para la mayoría de los niños y
niñas es imposible asistir a la escuela con la continuidad
exigida por el sistema de educación formal. Cuando sumamos
a esto la falta de recursos y de inversión en educación
en la zona, conseguimos una situación en la que la tasa de
alfabetización en toda Somali es del 21%; en zonas como la
de Haibe, la tasa es tan sólo del 7%.
|
|
¿Qué
es la solución, entonces, para niños como Haibe? Una
respuesta prometedora se encuentra en la estrategia de Educación
Básica Alternativa (ABE, por su nombre en inglés)
que se ha empezado a introducir con éxito en otras zonas
de Etiopía y en países vecinos.
El
programa ABE responde a la necesidad urgente de desarrollar un sistema
de educación mejor adaptado a las necesidades y la forma
de vida de las comunidades pastorales. Proporciona flexibilidad
en el horario, permitiendo a los niños y niñas a compaginar
sus responsabilidades domésticas con sus estudios, y respeta
también las épocas secas en las que se producen el
mayor desplazamiento. Además, un factor clave en la ABE es
el hecho de que los profesores son de la misma comunidad, y por
lo tanto no sólo entienden sus necesidades y forma de vida,
sino también pueden desplazarse con la comunidad cuando hace
falta. Los programas ABE, de una duración media de 3 años,
equivalen y son convalidados por los 4 años formales del
primer ciclo de primaria.
El
año pasado, RESCATE lanzó junto con su socio local
Hope for the Horn un proyecto que pretende introducir el sistema
de "educación móvil" posibilitado por el
programa ABE en 35 comunidades de Somali. Bajo este proyecto financiado
por la Agencia Española de Cooperación Internacional
para el Desarrollo (AECID), hasta la fecha se ha capacitado a dos
educadores en cada comunidad, se han elaborado manuales y materiales
didácticos, y en noviembre se lanzaron las primeras clases.
En total, se prevé crear acceso a la educación primaria
para 14.000 personas de la zona.
Libros
de texto actualizados, alfombras, lámparas, material escolar
básico, pizarras y dos profesores es todo lo que se necesita
para que una comunidad como la de Haibe pueda desarrollar sus clases
a lo largo de todo el curso escolar: ya sea en habitaciones puestas
a disposición del proyecto, en aulas temporales hechas con
matorrales o en la sombra de una acacia, como en el caso de Haibe.
En esta simplicidad radica la eficacia de la educación móvil
no formal.
|



Aulas
móviles en los distritos de Gashamo (las primeras dos fotos)
y Harshin (abajo).
|